miércoles, 30 de enero de 2013

Las Grutas vive la mejor temporada de los últimos 12 meses.

 
 
 
Las cómodas pantuflas han dejado lugar a otras opciones a la hora de la playa
¿Quién recuerda que el año pasado a esta altura se hablaba del precio de la fruta o del traspaso del subte a manos del gobierno de la CABA? Nadie, porque tenemos una memoria muy frágil. Lo que sí podemos recordar es que Las Grutas estaba llena de turistas que reclamaban los cuatro elementos modernos: agua, electricidad, nafta y señal de internet en el BB. La clave de porqué Las Grutas está mejor que hace tres cuatrimestre es que el año pasado había más gente quejándose. Este año ha bajado sensiblemente la cantidad de viajeros que apuestan a los dos metros de ancho de arenas llenas de algas que nos ofrece este pueblo. Además, para sumar cualidades a la villa, el viento ha sido benévolo y sólo ha levantado piedritas hasta la rodilla de los bañistas, alentando el uso de bermudas o en algunos casos de osadas mujeres, jeans cortados con sus respectivos flequillos azules. Menos gente, menos viento, menos dólares, todo a favor. ¿Quién en Susano juicio y sin los billetes verdes podría preferir una playa de Brasil, de Uruguay o del Caribe o a nuestra querida Las Grutas? 
Por supuesto, nunca faltan los "malaondas" o "criticones" que quieren hundir el manojo de buenas intenciones de los empresarios hoteleros (como el humilde Ginóbili), grastonomeros, casineros o alquileros de auteros, y se dedican a criticar tooooodo lo que la gente del lugar hace para recibir año a año a menos cantidad de visitantes. Quiero detenerme en este punto; es muy importante saber el sacrificio que implica para un empresario del alojamiento vivir todo el año gracias a los dos meses en los que puede alquilar (dejar a merced del grupete de amigos borrachines que ni pisan la playa) ese garage transformado en pieza/comedor sin ventanas, con baño en el exterior, con capacidad para 8, vajilla para 4 y te para tres. El esfuerzo de recolectar vasos, colchones, lamparitas de 45 watts, se ve empañado porque el turista no sabe valorar lo que Las Grutas tiene para ofrecernos. En otra entrega, quizá el año que viene, podríamos detenernos en el relax que los restaurantes nos brindan cuando para servir un plato de gnocchi demoran 53 minutos.
En resumen, Las Grutas nos da todo sin esperar nada a cambio oficial; nos da arena y sol, el mar azul. ¿Y nosotros qué? Sólo  despotricamos y prometemos no volver nunca, pero tenemos tan poca memoria que ni siquiera mantenemos la palabra y el verano siguiente estamos ahí, levantando las reposeras porque sube la marea o haciendo cola 3 horas para cargar nafta. Así somos, como Las Grutas. Somos los mejores y estamos cerquita.
 
Lo que va      (atenti)
                                                                              
Reposera liviana para levantar campamento rápidamente       
Collares livianos, para evitar dolor de espalda                      
Ojotas brasileras.                                                                   
Trikini                                                                                    
Charlas a los gritos sobre temas que ignoramos               

Lo que no va
 
Reposera pesada, de troncos o algo así
Collares de melón, por peso y olor.                                                                       
Pantuflas a croché
Triquino sis, o no, o si....
Secretos en reunión.

4 comentarios:

  1. ¿Y qué decir de la jerga autóctona? ¿En cuál otra playa decís "Bajada" y ya sabés la que te espera?

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  2. Querido anónimo, coincidimos en que la bajada es un término muy local. En Pinamar tienen paradores (el otro extremo de un bajador), en Miramar balnearios y en Mardel olor a pescado. Gracias por tu comentario, gente como vos hace más grande el país.

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  3. Yo estuve hace unos años y la verdad es que los ñoquis estaban buenos, pero era febrero y no era año bisiesto. Eso sí, pudimos dormir bisiesta porque había un ventarrón que te la voglio dire.

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  4. Estimado Anónimo, el ventarrón al que te referís es algo que ha hecho retroceder a muchos turistas a la hora de elegir Las Grutas, sobre todo cuando los agarra de contra en bici y con túnica. Gracias por compartir tu experiencia.

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