miércoles, 15 de julio de 2009

Investigación especial

Paro de petroleros, una historia de nunca acabar
La actividad está parada, otros esperan sentarse

El sol lame por última vez la ruta 22 y el frío empieza a empujarnos al mate amargo; postal neuquina que no es romántica para todos en esta ciudad. Hace ya algún tiempo que los trabajadores de la actividad hidrocarburífera se sienten defraudados, el negro (gonzález) oro no es lo que parece, ya no reluce tanto. La producción ha mermado, las empresas productoras no hicieron las inversiones a tiempo, la crisis internacional golpea el norte patagónico y los vendedores de plasmas y camionetas 4x4 están pensando en irse a lugares donde la gente cobre lo que se merece, Formosa o Chaco serían buenos destinos.
Pero la huelga de petroleros no sólo afecta, directa o indirectamente, al común de la gente, no señor….hay un grupo de seres humanos que seriamente, no como los vendedores de plasmas y 4x4 que hablan al pedo, han visto como cae su negocio noche a noche.
Luli, solía parar a un costado de la multitrocha, es una travesti elegante y de modales femeninos. Apoyada en la ventanilla del auto, con el culo apuntando hacia una casa de repuestos de autos, nos cuenta: “esto del paro me re cagó. Yo me hacía 300 pesos por noche, estaba acostumbrada a comprar la ropa interior en Jumbo, ahora tengo que ir a walmart y tuve que volver a atender la verdulería de mi viejo durante la mañana”. Además, dijo que si la cosa no cambia va a volver a ser hombre, ya que “el gasto en bollos de papel higiénico y corpiños se hace muy difícil de afrontar”.
Carla Gruñi, en cambio, piensa en quedarse en Neuquén y agremiar a todas las travestis para poder cortar una ruta. “Creo que tendríamos que hace piquete en Aguada Pichana, ahí les armamos quilombo” dice sin dejarse amedrentar por los silbidos de un ciclista. Carla, sin embargo, es una de las chic@s que fue precavida: “yo sabía que esto, tarde o temprano, se venía, por eso nunca dejé mi puesto de soldador en XXXX”. Ante la consulta de si el paro la afecta, nos contó que es verdad que hay menos clientes que la levantan en la ruta pero “el trabajo a mí nunca me falta: muchos compañeros tienen mi teléfono, así que vienen a casa. Pero también me las rebusco cuando viajamos a Rincón en Campana Dos, ahí siempre sale un service”.
Mate Dulce
Especial para TodoPetacular

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